domingo, 7 de enero de 2024

El regalo más grande



El regalo más grande con el que nos puede obsequiar la vida jamás va a venir mejor o peor envuelto en un papel bonito. Es tan inmenso que trasciende cualquier límite impuesto por las leyes de la física. El regalo más grande casi nunca va a llegar en una fecha señalada. Aparece cualquier tarde de lluvia, derritiendo certezas como mantequilla al sol. El regalo más grande puede no ser fácil ni cómodo. Una criatura bipolar y trastornada. A veces feroz y temible, de un zarpazo te roba el aire; otras, cálido y dulce, te revienta en el pecho sin avisar, o te pinta una sonrisa en medio de la peor tormenta. El regalo más grande no entiende de síes o de noes, de probabilidades, posibilidades o riesgos. No conoce pretextos e, indomable, no obedece a normas ni deseos de nadie. Nace, crece y, sin esperar nada, existe con un afán innegable de supervivencia.

Si sabes lo que es, tienes la suerte de haberlo recibido ya 😉.

jueves, 4 de enero de 2024

Terrícolas...


Después de haber leído un par de textos de su blog y haber hablado durante horas con aquella astronauta terrícola, la División de Exploradores de la Asociación Intergaláctica de Pueblos Libres solicitó permiso al Consejo para enviar a la Tierra una expedición. El objetivo: comprobar in situ la veracidad de las afirmaciones de la susodicha acerca del extraño ritual humano que usaban tanto para el apareamiento como para la obtención de placer y la consumación de aquella disparatada entelequia a la que ella llamaba amor. En el improbable caso de que aquella criatura de ojos soñadores estuviera en lo cierto, se verían en la obligación de modificar todos los manuales de vida en la Tierra, en los que asimilaban el comportamiento humano en esas lides al del resto de animales mamíferos. 

Varios destacamentos de naves fueron estratégicamente emplazados en distintos puntos del planeta azul, y desde todos llegaba a la central el mismo tipo de conclusiones que evidenciaban la exactitud de lo que la astronauta les había relatado. Las diferentes terminologías usadas para bautizar aquel fenómeno —mucho más que el acoplamiento de cóncavos y convexos o un mero intercambio de fluidos corporales— eran fuente de confusión: sexo, polvo, follar, hacer el amor... Ninguno de los exploradores logró una taxonomía clara y funcional que categorizara las distintas variedades de aquel ritual, pero sí hallaron factores comunes a todas ellas: cuerpos entrelazados danzando al unísono; labios, lenguas, dientes, manos, dedos... multifuncionales (eclipsando incluso el protagonismo de miembros y órganos sexuales); gemidos y jadeos que anunciaban goce; momentos de clímax que tensaban músculos, arqueaban espaldas y nublaban pupilas. 

Lo que ninguno llegó a entender fue que, una vez acabado el acto en sí mismo, la mayoría de humanos siguieran dedicándose atención y tardaran un lapso más o menos largo de tiempo en separarse. No comprendieron las miradas llenas de luz y de ganas de más, las caricias que daban sentido a los fuegos artificiales, los besos que fueran quizá el preludio de una nueva entrega... Convocaron a la astronauta al Consejo para solicitarle algunas aclaraciones al respecto. Ávidos de saber, le preguntaron cuál de sus experiencias había disfrutado más y por qué. Se le iluminó la cara y la boca se le curvó en ascenso hacia una sonrisa. Vio tus ojos en los suyos, sintió tus labios en los suyos, y suspiró al acordarse de que aquello no volvería a repetirse. 

Los miembros del Consejo percibieron la tristeza y cambiaron de pregunta. Quizá aquellos humanos no fueran seres tan simples...

martes, 2 de enero de 2024

Nana astronauta



Por si acaso no te duermes, yo te regalo esta noche una nana astronauta desde la luna a la que tanto miras. Nana dulce y serena que mezcla suspiros y polvo de estrellas. Nana suave de bandera pirata que pinta sus letras de un amor que sueña.

Duérmete tranquilo, niño de ojos de azúcar y labios de seda. Duérmete sin miedo, hombre de aguas bravas y alma de galerna, que tu luna de plata te vela despierta aunque no la veas.

Con palabras torpes pero sinceras le pido a tu diosa que te proteja y que deje en tu almohada todas las caricias que darte quisiera.Que te mire como yo. Que te quiera como yo. Que se le enciendan los ojos con una palabra tuya y le arda la piel al roce de tus manos. Que abrace tus silencios y tus miedos y sane tus heridas a lametones. Que guarde tu risa como el paraíso al que solo unos pocos están invitados. Que te cuide y que comprenda que las espinas son también parte de la rosa. 

Y ella me sonríe, me entiende y te besa. Dulces sueños tengas, mi galaxia preciosa. 


lunes, 1 de enero de 2024

Banco de besos



Es curioso como, en medio de la vorágine de un mundo donde nada permanece, donde hasta la misma esencia del espíritu es mutable, algunos objetos se erijan en depositarios y fieles guardianes de memorias que otrora habitaron manos y labios y ahora vagan errantes en algún limbo de nadas esperando a que la imagen del objeto en cuestión las rescate. 

Hoy he vuelto a sentarme en nuestro banco. En el borde del asiento, la misma madera astillada que me dejaba marcas en los pantalones mientras tu boca dibujaba por primera vez senderos de colores en mi cuello. La misma reja cutre perimetrando otra reja. Como la vida, decías: rejas y jaulas. Los recuerdos vuelven a mí como bandadas de pájaros que migran al sur huyendo de cualquier invierno. Las dudas ignorando los semáforos en rojo. Tus ojos como pequeños animales heridos buscando refugio de una tormenta que trascendía los límites de lo ordinario. Las palabras más hermosas que se puedan dedicar a una persona pronunciadas sin titubeos bajo una luna mordida de otoño. Luego llegaron las noches, y tu cuerpo y el mío agostados en fiestas donde no cesaba de sonar la música. Y las miradas que rompían las barreras de lo posible en un universo cuadriculado. Y el adiós que se negaba a rendirle pleitesía a una fecha de consumo preferente que siempre supimos. Y la puerta tras la que desapareciste y las nubes que lloraban lo que a ninguno de los dos nos estaba permitido.Cayeron las últimas hojas, los días, los kilómetros y las ganas, y las agujas del reloj no perdonaron el vacío de besos, pintándonos de nada sin que nos diéramos cuenta. 

Hoy he vuelto a sentarme en nuestro banco, tan el mismo y tan distinto al mismo tiempo. Y tus ojos como animalillos anhelantes han vuelto a mirarme de esa forma tan tuya. Y en silencio les he confesado que, aunque se atrofiaron las alas que me cosiste, siempre tuviste razón en lo importante: el amor existe y soy capaz de sentirlo. Que solo tenía que esperar a la persona menos esperada. Que no podría detenerlo ni pulsar el botón de standby, porque era la criatura más desobediente de la madre naturaleza. Rebelde e irredento. Como mis ojos. Como yo. El tiempo nos ha borrado de las páginas de su historia, pero necesitaba decirte que lo sé, y que hoy amo.

miércoles, 27 de diciembre de 2023


No hay mañana más fría que aquella que descubres que tu mayor miedo no es ya una pesadilla, que ha cruzado la frontera de la realidad. Abres los ojos y el eco de unas palabras te golpea como un mazo. Desearías no haberte despertado. Suena horrible, lo sé, pero así es como te sientes. Pones los pies en el suelo y, mientras te vistes con lo primero que encuentras en el armario, la crisis de ansiedad del día anterior amenaza con volver y llevarse por delante lo poquito de ti que ha quedado. Tratas de deshacer el nudo de la garganta a sorbos de descafeinado ardiendo, pero ni así. Duele, joder, duele. El nudo y lo demás. 

En la mañana más fría, cometes el error de mirarte al espejo. Mientras piensas que no hay hialurónico suficiente en el universo que disimule las horas de insomnio, tu rostro se desdibuja dando paso al monstruo que tan bien conoces. Otra vez no, ruegas. Tarde. Ya has mirado y te has transformado en él. Aprietas la mandíbula y sigues conteniendo las lágrimas que amagan con hacer saltar el dique por los aires. 

La mañana más fría es aquella en la que una canción boicotea todos tus esfuerzos por ser fuerte y rompes a llorar en medio del atasco en la autovía. El señor del vehículo del carril de la izquierda abre el cristal de su ventana y te hace señas para que bajes el tuyo. Que si estás bien, te pregunta. No te conoce de nada y te pregunta si estás bien. Levantas el pulgar a modo de OK y aunque es de noche escondes los ojos tras las gafas de sol para que no vuelva a ocurrir. Las canciones que adorabas se te clavan como flechas en el pecho y eliges al silencio como compañero de lo que resta de viaje. 

Conforme amanece la mañana más fría, el cielo de invierno se vuelve de infierno al saber que sin alas no podrás surcarlo. Cero grados en el termómetro y tu alma es el rincón más remoto de la Antártida. 

jueves, 14 de diciembre de 2023

MARIPOSAS



Hasta que se cruzó con aquellos ojos, pensaba que su trabajo era el más bonito de ambos mundos. De pequeña, siempre imaginó que seguiría los pasos de su adorada Campanilla y repararía cachivaches humanos, devolviéndolos a la vida aun con los propósitos más disparatados. Sin embargo, cuando comenzó la formación, el tutor percibió en sus manos un don peculiar y poco común incluso en aquel mundo donde todo era posible. Cambió entonces de instrucción de forma inmediata. Aprendería también destrezas reparadoras, pero su ámbito de actuación y los materiales con los que debería trabajar serían sustancialmente más delicados.

Desde hacía varios siglos, cumplía con gran satisfacción la misión de arreglar corazones rotos y recomponer sonrisas desportilladas. La materia prima era la misma en ambos casos. Amor en cantidades industriales, toneladas de paciencia y varios gramos de la magia que portan las ilusiones en sus preciosas y frágiles alas. Sí, ilusiones. Todos los seres las tienen, y su variedad de tamaños y colores es infinita. Viven en el Reino de los Sueños y, aunque su esencia es intangible, adoptan la forma de mariposas brillantes para ser localizables en caso de que la niebla de los malos ratos adquiera demasiada densidad. Lo más difícil de su tarea consistía en adentrarse en los sueños humanos, los más enrevesados y complejos de la creación, hallar la mariposa correcta y lograr que le permitiera recolectar una pequeña cantidad del polvo que la hacía volar. Una vez conseguido, regresaba al dormitorio del sujeto a reparar, mezclaba los ingredientes milagrosos en la palma de sus manos, soplaba y… ¡tachán!, en unos cuantos días el sujeto o la sujeta volvían a resplandecer completos. Alguna cicatriz les quedaría, pero en general el resultado era siempre aceptable.

Hasta que no se cruzó con aquellos ojos y leyó en ellos que sus mariposas agonizaban, maltrechas y sin aire, sobre las cumbres del imposible absoluto, no se dio cuenta de lo complicado que podría llegar a ser. ¿Lo lograría esta vez?


jueves, 7 de diciembre de 2023

Inextinguible


Silencio. Guarda silencio, mientras el terciopelo negro de esta noche tachonada de estrellas vuelve a ser testigo del nacimiento de la magia más pura. Mírala, escúchala, siéntela, y aleja las dudas. Ignora las voces que intentan convencerte de que no te la mereces, porque te la has ganado a pulso. 

Contempla cómo se gesta la llama y que tu boca se curve en esa sonrisa que es solo suya. Permite que tus manos tiemblen al recordar su voz y que tus ojos brillen al evocar su mirada posada en la tuya. Que las ganas te mojen los miedos y el alma te explote celebrando el rastro ígneo que dejan sus dedos sobre tu piel. Bebe de la miel de sus palabras hasta saciarte de la emoción que desprenden. Porque no hay distancia ni tiempo que mitiguen la fuerza del huracán que despertó un día y resquebrajó el suelo bajo tus pies.

Vendrán días y noches de oscuridad y frío, tenlo por seguro, pero no te rindas. Aférrate a la ilusión con uñas y dientes y sigue soñando con sus labios dibujando caracolas junto a tu oído. Y, sobre todo, no vuelvas a intentar apagar la llama, porque uno no vuelve dos veces del lugar donde habitan las sombras. Llevas su nombre tatuado a fuego, y eso ya no hay voluntad que lo borre. 

BLANCAS SALEN

—¿Me estás escuchando?... La pregunta le llega lejana, difusa, como si su alter ego oscuro y malévolo la pronunciara desde kilóm...